El niño es parte de una familia que visitó parientes en la ciudad de Wuhan para el año nuevo. Sus padres y abuelos contrajeron el coronavirus y recibieron tratamiento al volver a casa y el niño parecía sano, pero sus padres insistieron en que se le hiciera la prueba.
Este caso clínico fue publicado en la revista médica ‘The Lancet’ el pasado 24 de enero y es el primero que demuestra la propagación del coronavirus de persona a persona.
Los padres del niño, también infectados, tenían una temperatura corporal normal y cuando buscaron tratamiento ya habían contagiado a un sexto pariente que no había salido de un pueblo.
Patrones similares de contagio y cuadros asintomáticos se han presentado ya afuera de China. Cuatro casos en Alemania están ligados a un curso de capacitación al que acudió un trabajador que llegó de China y que no tuvo síntomas de la enfermedad durante su estancia.

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