Una habitación de la casa donde vivía la niña, fue su último refugio. En el domicilio de la colonia Jalalpa El Grande, Kimberly peleó con sus papás. Y después de que ellos la castigaran, se dirigió hacia un cuarto.
Y es que al retirarle el teléfono celular, la niña decidió encerrarse. Al ver que la menor no respondía al llamado de sus padres, ellos decidieron ir en su búsqueda.
Al entrar, se encontraron con el cuerpo de Kimberly. Su familia logró descolgarla y llevarla hacia un hospital de Álvaro Obregón para que la atendieran.
No hubo nada qué hacer. La niña había muerto antes de que sus padres hallaran el cuerpo.
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